dimecres, 5 de febrer del 2014

Los nuevos nosotros.


Empiezo a escribir esto el jueves 6 de Febrero de 2014 a las 4:42 de la madrugada después de haberme despertado hace dos horas. No sé qué me pasa pero después de haberme metido en la cama a las diez de la noche al estarme ya cayendo del sueño, algo totalmente inusual en mi, me despierto a estas horas, no habiendo dormido apenas nada. 

He estado dando vueltas por el pueblo. En vez de estudiar, en vez de hacer algo de provecho, dicen. Y lo cierto es que he visto cosas interesantes. El móvil para bajar al pueblo fue una cita que tenía con unas amigas británicas con las que puedo practicar el inglés un día a la semana o así. Al acabar de tomarnos alguna cosa y a hablar de algún chafardeo sin importancia me disponía a marcharme de nuevo caminando hacia mi casa, a unos diez minutos desde la salida del pueblo, nada grave, hasta que, a punto de salir del pueblo, decido quedarme.

Las gigantes rojas son y fuimos estrellas majestuosas, pude comprovar. Lo pude comprovar en cada niño, en cada larva que atravesaba la pubertad como lo hice yo. Las gigantes rojas son efervescentes, intransigentes, con falta de autoestima, injustos consigo mismos. Las gigantes rojas están asustadas de que nadie las quiera, de que nadie sea capaz de ver ese brillo profundo que emiten. Saben que han crecido y que son un reto a la belleza, a la fuerza y a la majestuosidad. En cada uno de estos chavales, tanto en el que va en patín, como en el que carga todo el día con una mochila llena de libros vaya a dónde vaya, tanto en el gordito como en el deportista, tanto en el más dulce como el más bruto veo yo una gigante roja. Quema hasta el final su helio. Quiere vivirlo todo, saberlo todo. Alguien decide que es muy rápido, quizás sea demasiado lento. Y ya lo dicen los sabios, que cuánto antes cometan los errores antes dejarán de volverlos a repetir. ¿Qué es eso de racionalizar los errores? ¿A que adultos sectarios del mundo se les puede ocurrir tal cosa? El error es un error, viene y se hace necesario hasta que se comprende que no lo es. Así de simple. Cualquier edad es buena para cometer cualquiera de los montones de errores, de que haya tormentas en la superfície de la Gigante Roja, reacciones de helio, tormentas solares. ¿Quién decide las edades que son buenas para equivocarse? Quizás el miedo a la independencia sexual o de acción de los hijos independiente del conocimiento paterno. Si no ando equivocado un tal Freud dijo algo parecido.

He visto a los chavales ir por las calles, sus edades no están tan lejos de la mía, hace nada estaba como ellos, pero estaríamos mintiendo si no dijéramos lo evidente. Se ha acabado. Se ha acabado ser uno de ellos. He sido expulsado, aniquilado, desintegrado, me he convertido en una nebulosa planetaria decadente y triste. Vagando estéril en la nada fértil, cuya esencia no es otra sino convertirse en una enana blanca, cadáver de lo que es una estrella noble y brillante.

 Hay algo de hermoso en las enanas blancas. Nos cuesta mucho negarnos a brillar, por pequeñas y patéticas que seamos. En todas las enanas blancas queda algo de dignidad de cuando la merecimos realmente. Tened misericordia, brillantes propietarios de nuestra alma, que ilumináis nuestros días que nosotros mismos. Hay resentimiento contra las gigantes rojas, a menudo por algunas enanas blancas. Adolecen de no ser grandes, pero nada cambiará su condición, otras enanas blancas entenderán que las gigantes rojas no son sus enemigas sino sus musas y su motor de vida. La nobleza no está reservada al nacimiento sino al pensamiento y a la honestidad. Las normas resentidas son sólo normas que intentan tapar el brillo que es imposible tapar. ¡Sufrid, ohh patéticas y repugnantes resentidas! Se ha acabado vuestro momento, al igual que a mi, y eso no lo va a cambiar nada. Aceptad la fatalidad de vuestra existencia en lugar de intentar crear colores distintos a los existentes. Ningún discurso os dará la razón ni os redimirá. Ningún discurso os va a dar una fuerza mayor a la verdadera, que se halla en vuestro cuerpo, en vuestros brazos, y en la voz que regula vuestros núcleos.

Más curioso es el caso de esos niños cuyos corazones son algo más que gigantes rojas. Son supergigantes rojas. Son soles masivos, extremadamente brillantes, descorazonadoramente hermoso. ¿Quién vence a la belleza de esos gigantescos rayos dadores de vida y generadores de vida? Quizás estén hablando mis dedos de mi amor por Betelgeuse, no lo sé. Las supergigantes suelen tener un destino distinto al resto de nosotros. Su brillo ciega demasiado el corazón del universo así como el buen artista ciega el nuestro, pues el universo es varón con corazón, como todos los varones nobles habidos y por haber. Las supergigantes están llamadas al reto de la Supernova, al reto de explotar infinitas veces, de sacar el veneno dispuesto en ellas. Quieren brillar por si mismas y no aceptan un No por respuesta. Agujeros negros y estrellas de neutrones, esos son los fines de un corazón o herido o libre respectivamente. Los agujeros negros son la atracción a favor de la muerte, las estrellas de neutrones lo son a favor de la vida. Pero ¿Qué es un agujero negro? ¿No es a caso un cadáver en vida que se alimenta de nuestra mediocridad y nos detesta porque al menos nosotros brillamos más que ella cuando en su momento ella brilló más que nosotros? El agujero negro es la nada que acrecienta la nada, es el resentimiento. ¿Os parece mejor el destino de las gigantes rojas que el de las super gigantes rojas? ¿Por qué? ¿A caso no es apetecible ese brutal enfrentamiento a uno mismo?


dilluns, 3 de febrer del 2014

Veneno gris pardo.

Me subo al coche. He discutido con mi madre. No se cree que esté mal. Curiosamente lo estoy pero no le digo toda la verdad sobre mis dolencias. Para ella, que habla tanto de Dios como de su monótona  vida eternamente condicionada por su ya afligiente monotonía. No se da cuenta de que ese sentido comun, ese tener que hacer, no es más que una excusa útil. Pero si le explicas algo a alguien y no lo entiende, por más que se lo expliques no lo va a entender.

A veces pienso que las cadenas deben de sernos muy cómodas. Hoy en día hablar de libertad no es ni deseado ni adecuado de tratar ante aquellos que entran en los esquemas oficiales de lo decente. La libertad interroga. Los enfermos que hablamos tanto de la libertad somos los que más la anhelamos, esperando la oportunidad para la precariedad más dolorosa. Al final es más difícil el llevar una vida libre que aceptar la brutalidad de la precariedad como eje de la vida.

Salgo del coche. Tras darme un beso y pedirme que sea bueno, le respondo que no sé ser de otra manera.

Llego muy pronto al instituto como para que haya alguien a quién ver. Las sombras de los panópticos pasillos se ve interrumpìda por la débil luz que llega a través de las ventanas de las clases a las que ha llegado alguien.

Estoy en el primer piso viendo la débil pero estable llegada de alumnos. Repentinamente noto que alguien me está mirando. Me giro y presto atención. Puedo vislumbrar alguien entre las sombras de las entradas de los baños del primer piso. Me acerco a la entrada de los baños noto que alguien con suavidad pero con firmeza atrapa mis manos por detrás de modo que no pueda moverlas.  Me embiste contra la pared estando de espaldas a él y usando la boca empieza a jugar con mi oreja. No sé lo que está pasando pero me gusta Me da la vuelta de modo que pueda verlo pero sigo estando entre él y la pared. Sus brazos no me dejan escapar. Lo miro.

Veo que el tío es un grandote de pelo corto. Lo llaman el Gordo pero es un apodo no del todo cierto. No se puede decir que esté gordo. Veo sus enormes brazos envuelven toda posibilidad de escape. Además, no sé si quiero escapar. Nunca me había dado cuenta de la mirada oscura de este chico. Está impregnada de un deseo hedonista y salvaje que no es de este mundo. Es como si te estuviera haciendo el amor. Hasta ahora jamás no había experimentado nada parecido. Hay pocas personas que realmente sepan desnudarte y dominarte así con la mirada. Me deshago y le pregunto qué quiere- Irme de aquí y no volver jamás. Lo mismo que tú.

Me quedo pensativo y le respondo- No quiero estar aquí, pero no es precisamente marcharme de aquí lo que más anhelo.- Ahora es él el que piensa y me espeta- Cuando salgamos de aquí me haré cargo personalmente de lo que más anheles pero ahora tenemos que irnos, antes de que empiecen las clases.- Algo asalta rápidamente mi mente- Soy menor todavía, no puedo salir- Me mira perplejo y me dice- Por eso mismo tenemos que irnos antes de que empiecen las clases. -Decido pues que no tiene ninguna importancia la distancia en el tiempo existente desde el momento que nací hasta este momento, así que lo sigo. Al menos hoy no será otro día monótono y aburrido.

Saliendo por la puerta junto con el Gordo me encuentro de frente con mi profesora de Griego, que me mira con desaprobación- ¿A dónde vas?- A lo que le respondo lacónicamente- No lo sé.- Sorprendida hace una mueca de desaprobación y se adentra junto con los demás en la fábrica de trabajadores eficientes. El Gordo me tira sin demasiada vehemencia del brazo para el asombro de los que en gila también se introducen en la cárcel infantil.

Me lleva a una calle sin gente propia de un pueblo de interior perdido como cualquier otro. Está  aparcado un mustang cuyas ruedas derechas están sobre la acera. Nos acercamos al vehículo y me dice- Es el coche de Pericás.

¡Maldito sea Pericás! Maldito friki de las matemáticas aplastasueños. El Gordo prosigue- Lo aparca aquí para que no se lo quememos- Y espetó frunciendo el ceño- Es gilipollas, tiene dinero para un mustang pero no para que su madre no le compre la ropa a estas alturas de su vida. - Escuchándolo no me había dado cuenta de que el Gordo ya estaba dentro del coche arrancándolo. Había robado las llaves en el departamento de matemáticas antes de atraerme siendo presa así de su trampa.

Me pide que suba y yo subo. Nada que objetar, tampoco me desespero ante lo que acaba de ocurrir. Simplemente está ocurriendo. Eso sí, me abrocho el cinturón de seguridad.

El coche atraviesa las estrechas calles buscando una salida. El pueblo se convierte en un laberinto atroz. Estoy nervioso, pero lo estoy mirando a él y parece muy tranquilo. Seguro que no es la primera vez que hace algo así. Jamás lo hubiera pensado.

¿Por qué a mi y no a alguien mejor?- Le espeté, a lo que me responde- No hay quién como tú- No digo nada, pero sin duda me pregunto que sabrá de mi este tío. Pero no quiero contarle el rollo. Me está gustando esta sinrazón desmedida. No hallo el porqué pero me doy cuenta que el porqué no es importante.

Me conduce a la ciudad con su recién tomado prestado Mustang. No sé a dónde me lleva. Me da igual. Nos aventuramos a introducirnos en un barrio inhóspito. Aparca el coche y salimos ante el portón de un edificio. Es un barrio conflictivo. Veo que deja las llaves puestas y , al percatarse de mi perplejidad, me explica que así el coche dejaría de ser problema nuestro. Me parece bien.

Entramos en el edificio. Por dentro parece que todo está más limpio que fuera, pero no brilla. Subimos muchas escaleras, muchas, hasta que llegamos al piso al que él me está llevando. Llama dándole golpes a la `puerta en una compleja secuencia. Empiezo a tener un poco de miedo. Pero no digo nada. No quiero perderme algo interesante por culpa del miedo.

Me presenta a la dueña, o por lo menos deduje que lo era, del piso. Se llama Anita. Parece pensar con claridad. ¡Qué cosas! Aún así está colocada, me doy cuenta. Anita es una chica delgada y pequeña. Tiene un pelo no excesivamente largo. Ondulado, pero ni rizado ni liso, ni mucho menos planchado, Anita nos invita a pasar y nos hace sentarnos en unos cojines sobre la moqueta. Nos trae de la cocina tes con lenche y rápidamente situa una cachimba en el centro del círuclo.

Nos ofrece un tiro de cachimbra pero el Gordo dice que no quiere y le secundo. Una vez estamos sentados ya alrededor de la cachimba  nos habla de su "material". No tengo ni idea de lo que están hablando.  Miro alrededor mío y veo un montón de decoración budista, hinduista y demás. Es curioso ver un buda junto a una Ganesa sobre una barra americana. Se percata que miro anodanado su casa y me comenta que le gusta lo oriental. Parece simpática pese a lo poco en serio que me tomo yo estos rollos orientales. Noto que stoy relajado. Parece que algo bueno tiene que pasar.

Anita y él se levantan tras haber estado diez minutos hablando de cosas por las que no sentí ningún interés. Ahora, por casualidad, puedo fumar un poco de la cachimba, pero en seguida me tengo que levantar.

Anita nos lleva a una habitación muy bonita con tragaluz que dejaba entrar la agradable luz del atardecer. ¡Qué sol tan radiante para el mes de Febrero. Puedo notar cómo pasa el tiempo a cada instante, aunque sea por minúsculos rayos de esa preciosa luz que da la vida. El resto de la habitación está en gris pero pueden intuirse formas de algunos muebles y figuras. Ante la puerta al abrir hay un buda sintoísta. Lo he visto antes pero ahora no puedo.

Hay telas colgando por varios lados. Tenía colores azules y rosas. Anita, sin musitar palabra, nos lleva una caja bajo el tragaluz, dónde estábamos situados nosotros y nos acerca arrastrandolos desde las sombras dos cojines redondos llenos de plumas para tumbarse. Son enormes.

En seguida pide que nos sentemos y nos relajemos en los enormes cojines. Anita abre la caja y veo que de ella saca unas jeringuillas. No sé por qué pero pero no me asusta. Lo lógico sería preguntarse qué está pasando pero que le den a la lógica.

Llena las jeringuillas de una sustancia gris parda. El Gordo me mira y me pregunta ¿Sabes lo que es? - Niego con la cabeza, él prosigue- Es heroina ¿Vas a querer probarla?- Le respondo que me da igual encogiendo los hombros.

Anita se marcha y el Gordo me ayuda inyectándome él mismo la dosis preparada. En seguida empiezo a sentir algo impresionante, increible. No había sentido nunca antes algo parecido. Es como desdoblarse trillones de veces alzándose hacia el cielo. El Gordo ya se ha metido su dosis. Nos relajamos tumbados en los cojines. Puedo sentir cómo se está repitiendo infinitas veces hacía el cielo. Me encanta verlo así. Me encanta este chico. Tras relajarnos un rato se gira hacia mi y me pregunta finalmente- ¿Ahora me dirás cuál era ese anhelo tuyo?- Me mira sonriéndome tumbado hacia mi con el cuepo y la cabeza recostados en el cojín. Lo miro un poco serio y le respondo- Quiero morir ¿Puedes ayudarme?- Me responde que sí con la cabeza. Se pone al lado mía y tumbados nos besamos. No me he dado cuenta de que ha aprovechado para inyectarme una dosis de heroina dónde no hay que inyectarla si lo que se quiere es seguir viviendo. Me pone las manos en la nariz y la boca y me asfixia. Estoy sufriendo y a la vez estoy volando hacia el cielo infinitas veces. Estoy sufriendo pero esto es pasajero. Voy a deshacerme en la nada. Quiero volver a la nada. ¿Por qué le tenemos tanto miedo a la muerte?  La muerte parece un regalo merecido y dulce tras haber conocido esta vida absurda. Es casi como correrse.

En este último instante lo miro a los ojos intentando mostrarle mi profundo agradecimiento y pienso ¿Qué hubiera pasado de no haber ido hoy a clase? Seguiría vivio. ¡Qué horror!

dissabte, 1 de febrer del 2014

Pacifistas protaurinos como alternativa al WC.

Y no, el título no es ninguna especie de broma. Realmente estoy proponiendo que ese tipo de gente sirva como váter para las futuras generaciones humanas. Están consumiendo un valioso alimento para los humanos y con las heces les basta.

Evidentemente en todo esto no incluyo a una gran mayoría aplastante de pacifistas a los que, aunque no esté de acuerdo con sus puntos de vista, tienen su opinión reconociéndose no conocedores de toda la verdad y de todo cuánto sucede. Por ello les doy las gracias.


Pero como iba diciendo, por lo visto a mi alrededor hay gente que tiene una visión muy bonita de todo esto a lo que llaman arte. Claro, como todo lo que genera una reacción se le puede llamar arte, a todo lo podríamos llamar arte. Pero claro, estos pacifistas cuya formación roza tales niveles de desarrollo que te llegan a argumentar que con los medios de comunicación podemos conseguir que haya paz, sin un planteamiento del todo lógico. (My heart breaks) son los mismos que estarán a favor de los toros, una cosa tan cultural y tan propia de nosotros los españoles. Eso sí, en cuánto puedan te dirán que bajes el nivel de complejidad al hablar e incluso valorarán como algo negativo que lo hagas, incluso lo entenderán como algo pretencioso ¿Dónde está la cultura cuando se trata de comunicarse con propiedad?. Ahora es cuando podemos entonar a todo pulmón. La generació X és morta, visca la generació X!

Son el mismo tipo de pacifistas que creen en la lengua única y común, cuando se les recuerda que el vasco es una de las mayores herencias culturales que podamos tener no sólo los españoles sino todos los humanos te frucen el ceño y ya directamente lo asocian todo con terrorismo. Good going humanity!. ¡Claro! Seguramente para estos sólo hay una única manera de entender la paz como Benedicto XVI y su Dictadura del relativismo. Definir unas maneras únicas de Bien y Mal supremos así como la existencia de éstos no es más que hacer oficial sólo una manera de entender el mundo correcta y todo lo que se salga de este entendimiento será una manera incorrecta de su entendimiento. Pero seguiré diciendo lo mismo, que el único bien supremo es que nuestra libertad garantiza que podamos interpretar el mundo libremente. ¿Qué puede haber más maravilloso? ¿No somos los humanos a caso el universo mirándose a él mismo? ¿No somos todos los átomos formados en las estrellas? ¿Qué hay más bonito que el eterno devenir? La gente crea duendes y dioses porque no se dan cuenta de cuán maravilloso y verdaderamente mágico es el universo. A la gente les da miedo ser completamente libres, no les gusta el cambio, pero están condenados a él.


Y ese diría yo que es el problema de pacifistas como éste del que estoy hablando, un grupo existente y activo de pacifistas que si se trata de animales no es para tanto. De mi misma estupenda clase de latín de la que una vez me hallé con una chica a favor del populismo político y también desconocedora de lo más básico de la religión clásica y criticándola gratuitamente sin ninguna propiedad, veritas liberabit nos, me hallé una vez también en una situación divertida cuando hablábamos de los coliseos. Esos magníficos coliseos reminescencia de una cultura pura, beligerante, esclavista, todo eso tan admirable de lo que no pienso hacer necesariamente una valoración moral propiamente mía sino que utilizaré la de nuestros amigos los pacifistas de WC.  Y es que cuando mi profesora dice que gracias a Dios estos coliseos con estas carnicerías ya no se llevan a cabo es cuando yo frunzo el ceño y cuando una compañeria mía animalista carraspea. Parece dolida así que soy yo quién da el paso para ser calificado de ridículo por las mentes inferiores, esas mentes que nunca tienen que preguntarse nada porque ya les viene bien la inercia que guía sus vidas. Suelto un "Eso es incorrecto, este tipo de cosas siguen sucediendo, en este estado y dándole igual a muchísima gente". En seguida se entendió a lo que me refería. ¿O no hay plazas de toros en todos lados? A lo que fui voicoreado con vehemencia y depravación moralista.- ¡Cómo dices eso! Yo no es que esté de acuerdo con los toros pero no es lo mismo... ....  .... ¡Ahá! Te pillé. Aquí nace una nueva pregunta ¿Por qué es peor matar a una persona en un coliseo que a un animal cualquiera? Al igual que los fuegos de Sant Antoni son una reminescencia a los cultos de Artemisa también debe de ser una herencia esto de matar criaturas en coliseos.

 Huelga decir que nuestros amigos kantianos de centro europa que de entre 1933 hasta 1945, también con sueños imperiales y con saludos antiguos romanos para justificar sus asesinatos masivos necesitaban deshumanizar a según que colectivos. (Y esto no va sólo de judíos, que allí había un montón de comepollas como yo que no éramos humanos, sin hablar de testigos de Jehová, de Gitanos, de mancos, de prostitutas y demás gente que no le iba bien a su Estado Ideal Platónico en el que todo estaba organizado y estaba tan bien y tan amigos como eran de la democracia estos amigos nuestros kantianos, un valor también muy propio de Platón) La razón de la deshumanización del colectivo no es otra sino la percepción colectiva de que como, moralmente eran inferiores, se les pudiera deportar y tratar como animales de granja que deben ser encerrados o movilizados acorde con su peligrosidad. Y supongo que esto mismo nos pasa con los animales... con los animales no está tan mal, lo que pasa es que a los animales no hace falta deshumanizarlos, ya su condición les es una condena. Debe de ser eso de la piedad cristiana lo que durante generaciones se haya podido hacer lo que a uno le haya venido en gana con criaturas que, como no tienen razonamiento, son inferiores.

Adivina adivinanza ¿Coliseo o Plaza de Toros?
Y claro, ese debe de ser uno de los problemas de una sociedad que considera la Razón como un valor positivo, el problema de decirle adios a los sentimientos. Unas escuelas totalmente racionalizadas, sin un sólo segundo para nuesto querido y bien amado para el lado izquierdo de nuestro cerebro. Entre eso y la idealización impositiva y categórica del concepto de Sociedad me veo que vamos directos a convertirnos todos en un único ordenador. Un gran ordenador planetario. Honestamente no puedo entender la Filosofía del New Age en la que todo el mundo se leería la mente de todo el mundo. ¿Para qué seguir viviendo sin secretos? Además, eso de sabe la vida de todos y lo que todos están pensando ya existe, se llama Twitter. Además de que sólo habría una única manera de entender el bien y el mal basado en alguna chorrada de la pureza ¿Qué es realmente puro y qué no? ¿Qué otras mentiras deciden todo eso? La dictadura de la mayoría sobre uno, otra vez..., of course,. Claro que éstos por lo menos reconocen que los animales merecen respeto. ¡Gracias!

La muerte de un animal a la muerte de otro, sea este una hormiga a un delfín pasando por los humanos y sin dejarnos las ballenas es algo propio de la vida, y de hecho, no hay nada (A no ser que Dios y las Ideas existan) que dé mayor seriedad la muerte de una persona a la de cualquier otra criatura. No hay ningún valor real que decida o defina eso más allá de nuestras películas. ¿En qué valores se basan para determinar que es peor que maten a un toro en una plaza a que se maten dos humanos o otro grupo sea devorado por los lobos y los leones? A mi me parece totalmente decadente, mucho más cuando según que pacifistas te sueltan que su carne se aprovecha para servir de alimento. Me pregunto si se diría lo mismo de los cristianos devorados vivos en los coliseos romanos- Pero es que cuando los matamos en los coliseos aprovechamos sus cosas y sus propiedades, y además damos de comer a los leoncitos hihi ¡Qué chupi diver!- Porque claro, eso es la peor parte. De los cristianos devorados también se aprovecha todo.  ¿No?. Otras criaturas no aptas para la moral básica de hace 2000 años también sirvieron como jabón en el sucedaneo del imperio romano de centro Europa entre  1939 y 1945.


Quizás yo no me he dado cuenta y estos pacifistas no son los mismos pacifistas que yo había conocido hasta ahora. Por lo que se ve ellos defienden una Pax Romana con los evidentes y consecuentes valores romanos. ¡Claro! Si es que ellos están a favor de la mismísima Pax Romana , ¡Joder! La paz p'a mi. Estoy harto de gente que no vive en este planeta. Hay tanta gente que dice Esto es arte cuando yo veo publicidad de una nación inexistente. Tantos otros que dicen que los toros son una atracción turística cuando yo veo a más de la mitad de los turistas que van a estas celebraciones salir llorando del Coliseo ¡Qué buena imagen para la Grande y Libres!. Hay tanta gente a la que unos supuestos valores de respeto impiden que les parta la cara que hasta me duele. Son muchos, están organizados, y vienen a por ti. La estupidez genera hegemonía. Por eso salen de los partidos nacionalistas absurdos como UPyD voces como el del fracaso Toni Cantó diciendo que los animales no tienen derechos. Y tú tampoco cabrón, los derechos no existen.

En conclusión, apostemos por un mundo en que los pacifistas protaurinos sean los nuevos váteres. Aunque tampoco creo en la ficción del progreso me doy cuenta que la calidad de vida de todos los que no hacen de la subnormalidad hipócrita y contradictoria su bandera mejorará muchísimo.

La única pregunta que nos queda es preguntarnos si el nacionalismo español en concreto debe de tratarse de la continuación del Imperio Romano, o es que los protaurinos sólo se lo creen, porque lo que es cierto es que no te puedes fiar de gente que te habla de la defensa de la paz y el progreso defendiendo ideas morales de 2000 años y con sus mismas costumbres de ocio, las mismas costumbres de ocio de lo que posiblemente fuera uno de los imperios más beligerante de nuestra patética historia. Sólo lo comento.


dilluns, 27 de gener del 2014

Roca.

Poema de Jordi Joan Baucells.


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Roca


Montañas rocosas: mastodontes

que rohén, rugen y rompen;

restan inmóbiles y enormes.

Retan tormentas negras

Rapaces aves vuelan 

y el rayo brama:

"¡Retira, titán, tus rejas!"





dissabte, 25 de gener del 2014

Exemple de Voluntat de Poder.

Tot allò que viu vol seguir vivint.

 Nietzsche sobre la Voluntat de Poder.
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No jutjeu aquest curtmetratge pels primers minuts. El final no us deixarà indiferents. Paraula.





dijous, 23 de gener del 2014

El pecado de ser un romántico.

Me hallo al final de una etapa, o eso parece. No lo sé, es una etapa que quizás durará seis meses o quizás durará un año y medio. Esto todavía no está establecido, pese a una amargante insistencia generalizada a que debe acabarse cuánto antes mejor, fundamentada en una supuesta racionalidad destinada a un mayor aprovechamiento del tiempo propio pero defendida con una pasión lacónica y a menudo también calificable de brutal. Un juego al que no juego y me doy gracias a mi mismo, resumiendo.


Lo que parece indudable de la finalización de esta etapa es que va a acabarse. Algo bastante agradecido, aunque no por ello falto de miedos. Y no de miedos infundados, no, de miedos en general. Resulta que quizás me da más miedo de lo que creo abandonar el nido. Como a todos, te dirán, ya que es mucho más cómoda la anulación de tus sentimientos y emociones ante una situación quizás angustiante en una muchedumbre, pero ni consuela, ni es verdad. También dicen lo mismo con la gente que dice que , al igual que tú, otros muchos como yo están en mi misma situación, bachiller y bla bla bla, algo que es falso. Más de la mayoría tiene clara la dirección que quiere tomar, o como ya les viene impuesta por orden o tradición familiar hasta el punto de la amenaza categórica de no pagar una carrera al vástago, no es precisamente su preocupación en sí. Incluso en mis cercanos veo clara está posición ante la vida, así que, a mi entender esa alineación no soluciona nada y nos pone en un serio problema cuando queremos desahogarnos de esta nausea de un futuro que se nos presenta rápido y que parece dispuesto a deborarnos. ¿Por qué? Falta de comprensión. Te dirán que te complicas la vida pero sin embargo sigues estando en esa perenne situación. Y sueñas con evadirte pero no puedes, es algo que se va a tener que quedar dentro de tí y ya está, a joderse, que los borregos son muchos. En definitiva...

Lo que sí es cierto es que hace una semana encontré de visita por mi actual instituto a Amina. Una chica a la que conocí hace unos años y ha tomado las riendas de su vida. Esta chica, tras muchos años sin saber de ella, ahora trabaja en una birrería en algún lugar perdido de Inglaterra y es feliz, no le hace falta nada más que la aventura de irse. Y la verdad es que, desde la valoración que hago yo de las cosas, la califico de admirable. Admirable por saberse ir, admirable por no tener miedo al cambio, a la comodidad. Quisiera tener ese poder que ella tiene, está dentro de mi en algún lugar. Sin duda, me iría ipso facto a la aventura de ir sin saber nada ni conocer a nadie a otro país si no fuera por la dedicación de mi yo racional y de los racionalistas cobardes de mi entorno a alimentar mi miedo. Porque la culpa no es sólo de ellos, también es mía. Pero ¿Por qué no señalarlos como fuente necesaria de mi miedo? Porque, de todos modos, no estoy diciendo ninguna mentira. Y es que una parte de mi está como loca por sufrir, y está como loca por vivir experiencias, por apostar por acabar con el miedo a la precariedad.



Mis amigos cada vez están más lejos o ya no están, algunos se han largado, otros están demasiado tristes, también los hay que han dejado de ser tus amigos y no te hablan más de de vez en cuando cuando te los encuentras por la calle. Me parece que es normal, quizás el final de este ciclo sea un ciclo en el que todos nos hartamos ya de todos, no lo sé. Pero si es cierto que añoro socializar como antes. La verdad es que la soledad es agradable, de hecho, he estado la mayor parte de mi vida completamente solo, especialmente durante la adolescencia, me he estado cultivando leyendo en internet, en libros, conociendo a gente de otras partes del mundo. Donde hay padres que rechazan un consumo que desde su percepción es excesivo del internet quizás hay también un serio desconocimiento sobre el tema. Dicen que el internet nos atonta pero sin internet yo no sería esa persona interesante y cultivada de 18 años que resulta tan sorprendente a algunos adultos. ¿Cuántos te saben decir que son las religiones abrahámicas de las dhármicas? ¿Las particularidades lingüísticas del Español de Cuba? Pero qué decir de una generación que ni siquiera tiene claro quién era Franco y ni conocen la figura de Primo de Rivera. O los que hablan de Gandhi por inercia identificándolo con un símbolo del bien, por no hablar de la siempre ultra venerada Santa Teresa de Calcuta, amiga de la submisión y la apuesta por mantener el Statu Quo, receptora de premios acompañados de importantes sumas de dinero... En fin, para todos ellos, un aplauso.


Los que conocen a Santa Teresa de Calcuta y la adoran como símbolo de paz son los mismos que, en su excesiva y repugnante mayoría, no conocen a otra santa católica, Bakhita . Una esclava africana cuyo dueño se dedicaba a abusar de su dignidad en la Italia profunda del siglo XIX y XX y fue todo un símbolo contra el inmobilismo. Aunque no estoy aquí ahora muy por la labor de hablar de Santas Católicas.  (Para quién quiera les recomiendo ver un film que se llevó a cabo sobre su vida, independientemente del credo o el no credo del sujeto lector, la película es excelente)


Lo que es cierto del todo es sin duda que hoy, 23 de Enero de 2014, en clase de catalán se ha hablado del ideal y características de los románticos del siglo XIX. Jóvenes pesimista o muy optimistas con un rechazo profundo por las normas y concepciones morales así como su situación en la escala social, que apostaban por un distinto sentido para la vida. Estos jóvenes de origen burgués en su masiva mayoría (los Románticos) soñaban con mundos exóticos o distantes y alejados de éste. Y entonces asiste a mi cabeza la sospecha de si yo tendré algo que ver. Pero ¿A caso soy yo burgués? Quizás hoy en día no pueda entenderse la burguesía como se entendía en el siglo XIX. Quizás resulte más fácil para alguien como yo ahora mismo tal y como he vivido la vacuidad de la vida del joven romántico del siglo XIX. No lo sé. Quizás soy el síntoma, una vez más, de una concepción del mundo que se fue diluyendo en cierta manera en otras formas de entender el mismo. ¿Volverán los románticos? Y hablo de los románticos que no son consumistas. Esto no va sobre Hipsters.

Lo peor de todo es pensar que soy un burgués absurdo que se cree un ente sufridor por excelencia, quizás sí, quizás soy el producto de una sociedad burguesa que puede generar niñatos de clase media que se identifican con aquella filosofía y manera de entender el arte. Pero ¿Qué sé yo de sufrimiento? Es más ¿Qué soy yo sino un mediocre? Mundo atroz es lo que espera a los inocentes y equivocados de la vida como yo.


Pero como en el fondo sé muy bien que no me identifico con este estilo ni con esta concepción del mundo, me consuela pensar que por lo menos no he sido yo quién ha elegido una etiqueta tan patética sino que simplemente esas muchas características, las mencionadas aquí y las que no, me vienen ni qué pintadas. Pero ¿No estoy haciendo un discurso de moral del resentimiento? ¿Realmente puedo rebajar el estatus de los artistas románticos al nivel de la mayoría? No puedo hacerlo. No al menos de la mayoría de ellos, sí quizás de algún gilipollas, pero no de todos ni mucho menos. Son humanos demasiado humanos, generadores de suficiente envidia como para que el señor Tulson publique libros en que los tenga que reducir a nada por su dogmática interpretación de la igualdad ¿Y qué hay de Lorca, cuya empatía lo hacía igualmente sufridor de mujeres, gitanos, negros? Cuidado, aquí no somos todos iguales. Este artista tiene una empatía envidiable, una empatía que algunos, como el mismo Tulson, necesitan envidiar, rebajar. Si se rechaza la imagen de muchos artistas es porque son burgueses o , por lo menos de origen burgués ¿Y qué? La mediocridad duele, los mediocres no aguantan ese carácter excelso. Quizás cuando las filosofías de Nietzsche, Heidegger, Ayn Rand, Foucault hablan de jerarquías están hablando de algo alejado del concepto de Autoridad. Los aristócratas nietzschenianos se enfrentan a los oligarcas burgueses de su época. Ahí dónde uno ve un mensaje polémico por su incapacidad de entender textos sencillos yo veo una verdad categórica...¿Por qué pues, poner al mismo nivel de los mediocres a las almas excelsas? Por muy ricos que estos hayan sido y por muy poco que sepan de la vida. ¿Por qué hay que rebajarlos a la mediocridad? Al nivel de los artistas están todos los perdedores, los huérfanos, los hambrientos, los bondadodes e inocentes... Toda esa gente es gente de alma excelsa. Tanto el niñato burgués como el niño huerfano. Aquí la mediocridad nace del liberalismo atontador y del buenismo socialista cuyo discurso se basa en erradicar la pobreza y con argumentario barato pretenden igualarse al huérfano. ¡No! Y no sólo se igualan al huérfano sino que dicen defenderlo para que sus partidos consigan maquiavélicamente el poder gracias a los engañados. El huérfano no merece un trato tan repugnante.La grandeza quizás es para los que entienden que la soledad está ahí, presente. Huérfanos ricos, huérfanos pobres, artistas ricos, artistas pobres, no va de clases sociales de lo que va la grandeza de algunos seres humanos sino de la grandeza de espíritu. Aquí no son buenos ni los ricos (moral liberal) ni los pobres (moral socialista) ni los submisos (moral católica) Aquí es bueno quién ha sufrido, el humano demasiado humano.

Esta etapa de mi vida se acabará y con ella se acabará también todo lo que siento ahora. Es lo que toca, porque total, el mundo que veo a través de mis ojos no es estático, sino que está en pleno devenir.  Me iré de este pueblo, conoceré a otra gente, otros puntos de vista, otras maneras de entender el mundo, otros amores. Esta vida no se acaba aquí. Ni en un número que evalua cuán capaz soy de memorizar en un fragmento de tiempo un montón de porquería.

dimarts, 21 de gener del 2014

En la cocina del convento.

Ley contra el Cristianismo.

... Artículo quinto: Comer en la mesa con un sacerdote provoca la expulsión, con ello uno se excomulga a si mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala, se lo ha de proscribir, se lo habrá de matar de hambre, se lo expulsará a toda especie de desierto.

Nietzsche. El Anticristo.
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En la nocturnidad de un aún frío invierno en un fin de semana a mediados del mes de febrero, nos disponemos, tras haber comido, a vaciar los restos de comida restante en los platos. Siempre hay alguien que generalmente los lava, a menudo mi mentor. La mayoría de los mayores se disponen a irse. Esta vez el hermano M no se va a quedar como viene siendo costumbre. Sus conversaciones de metafísica pueden ser tremendamente interesantes al principio, pero a menudo se echa en falta estar a favor de la realidad humana. Eso a menudo viene de la mano de mi mentor, más amigo de la ética y el contacto del invididuo con la religión. Una cuestión bastante más introspectiva.



Ya se han marchado todos. Sólo quedamos en la cocina mi aún goloso yo que va picando del chocolate de la despensa, algo que no les importa nada. Alguien como yo, que no deja un duro aquí, es bien recibido y puede comer lo que quiera. Lo cierto es que hace un rato mi mentor me ha dicho que esta es mi casa, que no lo olvide. 

Hablamos de sandeces, me hago el tonto mientras mi mentor, que en general me ofrece muchísima sabiduría, nos explica reflexiones que lleva a cabo a lo largo del día.-Y es que hijo mío, se quejan mucho de lo sangrientas que fueron las guerras religiosas. Pero ¿Cómo han sido las guerras sin Dios? Dos guerras mundiales y una guerra fría; eso ha sido la guerra sin Dios. La humanidad intenta levantarse temblorosa ante tan duros golpes. Hemos estado viviendo en un mundo sin Dios. No queremos a un Hitler que nos destruya pero sin embargo ese es el producto del relativismo. Una vida sin Dios, una vida sin valores absolutos, hace que seamos tolerantes y transigentes con lo que no se puede ser tolerante o transigente en un claro imperativo moral. Cuando alguien puede decir cosas tales como "Hitler no era tan malo" y desde luego que las hay, entendemos que hay un fallo. ¿Cómo el símbolo más claro, la personificación de todo lo que es realmente malo puede ser relativamente redimido? 

Observando como claramente la conversación se iba tornando interesante le dedico más atención. El padre pretérito que nos acompaña en los desayunos y en las cenas, pero no es persona propia del convento se serve más whiskey mientras disfruta de esa reflexión. Todos coincidimos en que mi mentor tiene, cuánto menos, ideas interesantes. Reflexiono por un instante y le pregunto- Quizás se trate de la crisis de los valores que nuestra cultura dícese estar atravesando...- Me limito a responder lacónicamente. Él me sonríe y prosigue- Esa crisis de valores no es algo nuevo, pero quizás es ahora cuando nos damos cuenta de las consecuencias de esa falta de valores, por lo tanto, es ahora cuando lo criticamos, cuando condenamos al que se ha aprovechado de esta ventaja de poca fidelidad a unos principios colectivos. Una moral sustentada en algo superior a Hitler, a Stalin, a cualquier ideología. Sin duda, si no reconocemos a Dios, nos quedamos solos ante la tiranía de los astutos y de las ideologías que pretenden ser el motor de una humanidad sin rumbo. Llenar esa sed de búsqueda, eso que no encontramos, un motor para la vida. Estábamos extasiados con la infinita fuente de Dios. Sin duda si no queremos una sociedad dominada por el ansia de poder deberemos buscar un eje, un motor que nos iguale a todos de manera efectiva. Lo único que puede hacerlo es Dios, ya que no sería decisión humana su existencia como sí lo serían las ideologías. Dios nos iguala a todos. Dios es lo único que puede hacer que los Valores tengan el poder que tenían. A fin de cuentas. ¿Qué crees que se merece la humanidad? ¿Queremos un Hitler entendido como relativamente malo, cuya imagen y acciones puedan ser interpretados como algo positivo? ¿Realmente esa es la manera en la que queremos educar y de hecho los fascistas educan a sus hijos? Sin duda hay que estar claros en esta cuestión. Y es que sea como sea, Hitler era categóricamente malo, intrínsicamente malo. Nada de relativos. Si los valores son relativizados así lo son también los incumplidores de estos valores. Si no queremos a un Hitler debemos dejar claro que Hitler era intrínsicamente malo. Nada de medias tintas.


Mientras reflexiono sobre lo que mi mentor me acaba de decir, observo como bebe de su copa un trago de whisky, pensando le comento- Jamás me había cuestionado que se pudiera cuestionar la bondad o maldad de según qué cuestiones, por tanto, jamás se me había ocurrido que fuera realmente necesario dejar clara esta cuestión. Jamás he dudado de la Existencia del Bien y el Mal.- Me mira pensativo y me responde- El Bien se puede sentir, así como también el Mal. Nosotros siempre podemos sentir a Dios, que no veamos a Dios no significa que no se pueda notar y apreciar su presencia en los magnos y en los pequeños detalles.- Me apresuro a preguntarle- ¿Cómo cuando el hermano M me habló de una de las veces en la que verdaderamente sintió a Dios? Cuando vio que una mujer joven embarazada de mellizos y perdida en la desesperación durante el trayecto de su vida era bautizada. Él estaba presente durante el oficio como y me aseguró haber sentido algo que jamás habría imaginado- A lo que él me responde- Efectivamente, Dios está en ese trayecto y podemos dejarnos guiar por él si somos valientes para ceder nuestra vacua existencia cuya libertad no es más que ficción sin Dios. Dios nunca se impone, pero nunca renuncia a nadie, ni a esa chica, ni a ti. La compasión de Dios es infinita, algo que quizás los protestantes han ido olvidando con sus constantes discursos del odio contra minorías en lugares tales como los Estados Unidos. Dios es amor. Dios te perdona y te lleva al cielo creas en él o no, el regalo de tu bondad. Dios no condena nunca, sólo que no se impone a tu libertad. Los cristianos, por lo menos los cristianos normales de toda la vida, no creemos en el infierno como tal sino como una de las cuatro postimetrías del hombre y este puede producirse y lo hace en la misma Tierra. En el mundo material. Dónde hay sufrimiento, donde hay cosas feas también está Dios ,por tanto, en los homosexuales perseguidos, en las madres cuyos hijos consumen heroina... 




No demasiado perdido en su argumentario, me doy cuenta que necesito un ejemplo efectivo y así se lo solicito- Me viene a la cabeza las confesiones de un sacerdote católico prisionero en un campo de concentración nazi, porque al contrario de lo que mucha gente piensa, muchos cristianos católicos fueron perseguidos por el régimen nazi, por la oposición a la guerra y el rechazo de cosas contrarias al dogma como que unas personas sean mejores que otras por cuestiones tan tribiales como el color de los ojos o la altura. Una vez, relata este hombre, unos judíos escapados fueron rápidamente cazados y ,para dar ejemplo al resto de los prisioneros, los inexpertos soldados nazis los colgaron haciendo ver el lamentable espectáculo al resto de los prisioneros, con la mala suerte de que a uno no lo colgaron bien y en vez de morir asfixiado rápidamente su martirio duró horas. Los inmisericordes soldados se rieron ante esto. El sacerdote sentado entre lágrimas observando el espectáculo repentintamente fue increpado por un judío que le preguntó con ademán de tristeza- ¿Dónde está tu Dios ahora?- A lo que el sacerdote respondió señalando al colgado agonizante - Mi Dios está ahí, bailando agonizante colgado de esa cuerda.

Tras una relativamente larga reflexión, el padre pretérito que ha permanecido todo el tiempo callado me ofrece una copa y accedo a la invitación. Mi mentor reconoce encantarle hablar conmigo. Le agradezco el detalle y entonces le pregunto - Tú siempre me has dicho haber visto a Dios en la belleza, pero... ¿La has visto alguna vez en el sufrimiento?- A lo que él, tras pensar un poco me responde- Sí, múltiples veces cada vez que hago la extrema unción a un moribundo. Lo que nunca les niego es la verdad; Si me preguntan ¿Me estoy muriendo? Les respondo que sí. Nada de faltar a la dignidad de un moribundo, mucho menos si este es mayor, las familias cometen grandes estupideces tratando una cuestión más que evidente para el moribundo con suma discreción y como si se tratara de algo terrible... Aunque Ismael, para serte del todo sincero y de todos modos esto es de grados menores comparado con algo que sí recuerdo con fuerza y se me grabó en el corazón. Fue cuando realmente conocí al Dios que sufre. Fue en Lourdes, la primera vez que fui a Lourdes. Eran los ochenta y yo era un jovencísimo novicio que conocía uno de los mayores monumentos a la fe por primera vez. Tierno como era, se podría decir que no había visto la fealdad en el mundo. Pasó a mediados de los ochenta.
Recuerdo que una vez, una mañana, entre los feligreses, había un chico de mi edad. Un joven sin pelo, lleno de heridas rojas y rosadas por su cuerpo. Demacrado y delgado. Su mirada era el doloroso testigo de una enfermedad, el Sida, que se estaba comiendo a la gente. Vi como ese joven se acercaba a una de las fuentes que emanan el agua santa de Lourdes en semblante serio. Se miraba en el reflejo. Me dio la sensación de que una lágrima le resbalaba por la mejilla. Cogía ese agua con las dos manos y se la echaba por encima de la cabeza entre lamentos y también la bebía. En él, dónde otros son sólo capaces de ver un acto de desesperación, de ser capaz de creer cualquier cosa por seguir adelante, yo fui y soy capaz de ver a Dios.